En
la Iglesia y por la fuerza del Espíritu, con la entrega generosa de María
Ana Mogas Fontcuberta,
nacemos como
FRANCISCANAS MISIONERAS DE LA MADRE DEL DIVINO PASTOR para cooperar en la
Misión Salvadora de Cristo y hacer presentes, en el mundo, los valores del
Evangelio.

El
Instituto tiene su origen en Ripoll en el año 1850 y se consolida en Madrid
en 1872. Desde los comienzos se inspira en
la espiritualidad de Francisco de Asís.
En
el Instituto nos consagramos a Dios por la profesión
de los votos de Castidad, Pobreza y Obediencia, vividos en Comunidad de Hermanas
para seguir a Cristo más de cerca y ser testigos de su amor al servicio de
los hombres en medio del pueblo de Dios.
Tenemos
el Evangelio como norma suprema de vida.
Nos mantenemos en actitud de constante conversión, en fidelidad a la Iglesia.
Las criaturas son para nosotras un lugar de encuentro con el Padre y una llamada
a la fraternidad universal.
Agradecidas
al Señor recibimos con alegría a las jóvenes que, llamadas por El, quieren
seguirle compartiendo con nosotras fe, vida y misión.
María,
Madre del Divino Pastor, es ideal
y estímulo de nuestra vida consagrada y la damos a conocer, con amor filial,
en nuestra vida.