HOY EMPIEZA TODO…

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A mediados del año pasado un pequeño grupo de jóvenes nos reuníamos en la búsqueda de un camino en el que ir andando nuestra inquietud misionera, conscientes de que “era tarde, pero era nuestra hora”. En el mes de diciembre, el fin de semana previo al milagro de la Navidad, el Niño que estaba por nacer en nuestros corazones nos regaló con la gracia de un nuevo encuentro fraterno y la alegría de ver cómo esa pequeña familia volvía a crecer en número y en alegría. Casi 30 personas (sí, sí, 30, que se dice pronto) procedentes de muchos rincones de España nos juntamos en la Casa Madre del Instituto, en Madrid, para COMPARTIR con mayúsculas… Era tiempo de reencuentro para much@s, de apertura a nuevas vivencias para tod@s… Esa apertura, ese compartir, se materializó desde el primer instante, con la entrega simbólica de una llave con la que abrimos el cofre de nuestro corazón, nuestra historia y nuestras vivencias… A través de gestos sencillos, como explicar el significado de un objeto importante en nuestras vidas, fuimos descubriendo el fondo de cada herman@.
El testimonio de distintas personas nos permitió interrogarnos por nuestra situación y nuestras motivaciones. Pasamos por nuestra mente y nuestro corazón las experiencias de jóvenes en búsqueda; la de religios@s a través de la entrega total a los herman@s; la de personas enfermas, cuyas limitaciones físicas no impiden, sino que potencian, el deseo de darse a fondo perdido… Eso fue solo la antesala para acercarnos a otras experiencias más cercanas aún, las que nos regalaron nuestros amig@s que, a lo largo del año pasado, tuvieron la oportunidad de concretizar en nuestra familia franciscana sus deseos misioneros, compartiendo la labor diaria en distintas comunidades de hermanas en América: David y Ana, Charo, Esther y Leti no nos dejaron indiferentes con sus fotos y sus historias. Para ellos no todo fue un camino de rosas: vivieron el drama de la pobreza con rostro o la impotencia propia de no poder hacer más, pero también la cercanía de aquellas personas con las que compartieron su vida y que quedarán para siempre en lo más profundo de su corazón.
Con muchos motivos para agradecer, celebramos la eucaristía, donde caminamos junto con María en su encuentro con Isabel. Siempre decimos que “la Misa es una fiesta”. Aquella lo fue especialmente. En ella quisimos tener nuestro gesto especial de cariño y envío para con Belén, que pronto vivirá su preparación internacional para la profesión perpetua en tierras venezolanas y, para que fuera acostumbrándose a los ritmos de allá, terminamos cantando un popurrí de villancicos propios de aquella tierra.
Resulta difícil expresar en palabras vivencias tan especiales. Hasta a los que estábamos presentes, a veces, los testimonios recibidos se nos quedaban grandes… Por eso intentamos profundizar, a través de la oración, en la lógica de la desmesura, que es de la única lógica de la que entienden aquellos hombres y mujeres que van más allá de lo razonable, amando hasta el extremo. Juntos oramos, juntos partimos y compartimos el pan…
Antes de acabar nuestro encuentro pudimos ver también ejemplos más cercanos de misión, transmitidos en este caso a través del cine… La acción de la película elegida, Hoy empieza todo, discurría en torno a un centro educativo y los esfuerzos de su director por transformar la realidad de las personas que le daban vida. La trama se desarrollaba en Francia, pero bien podría haberse dado en cualquier barrio de Orense, en Madrid, en Salamanca… La puesta en común, nos situó en la realidad más cercana y en la constatación de que, como decía el título, HOY EMPIEZA TODO.
En este encuentro echamos de menos a viejos amig@s (Hortensia, Roberto…) y dimos la bienvenida a otros muchos nuev@s. Pronto volveremos a encontrarnos, esperemos que tod@s, para seguir haciendo camino. Hasta entonces iremos andando nuestro día a día, intentando transmitir un poquito de ese regalo que hemos recibido, porque así también vamos haciendo misión...
Laura, Sofía, Belén e Inmaculada.(19-20 de diciembre de 2009)