Crecemos en familia. La familia de Maria Ana

Hay fechas cuya intensidad marca nuestras vidas, por lo esperadas, por lo vivido en ellas, por lo que a partir de ahí se genera de vida. Para la Asociación una de ellas es ya, sin duda, el mes de octubre de 2004.

Hacía muchos meses, que veníamos sintiendo la necesidad de reunirnos todas las Asesoras Provinciales de la Asociación, que hasta este momento lo veníamos haciendo en “dos grupos”, las de la Península y las de América. Cuando por fin vimos que esto podía realizarse, seguimos soñando y pedimos que nos acompañasen Marta Sánchez de Noto, la Animadora General, y al menos otra persona del Equipo Animador General. No podemos pensar que, después de cinco años aprobada la Asociación y con laicos asociados en siete países, vamos a ser las hermanas solas las que orientemos su caminar. Y gracias a Dios, y al apoyo incondicional de la M. Dolores, las MM. Provinciales y la colaboración de tantas hermanas y hermanos todo esto ha sido posible.

Dos han sido los modos, los Encuentros y las visitas por fraternidades, aprovechando al máximo los días y los momentos.

El día 13 de octubre llegaban a Madrid, Marta y Beatriz, y también las Asesoras Provinciales de Argentina, Perú, Venezuela y Chile. Saludos, reencuentros... inicio del ambiente de familia que caracterizó las jornadas.
Los días 16 y 17 nos reunimos en la Casa Madre con la M. General, Marta y Beatriz cuarenta y tres hermanas de España y Portugal, las Asesoras locales que día a día acompañan a otros tantos grupos o fraternidades de la Asociación. El escuchar a Marta y Beatriz, narrándonos sencillamente su experiencia de los inicios o sus comentarios de los Estatutos nos iluminó muchos puntos, de la vida y carácter de la Asociación. Nos sentimos y reconocimos como familia auténtica de María Ana en continua búsqueda de cual deben ser nuestras respuestas hoy desde su espiritualidad y carisma, en sus expresiones religiosa o laical, pero en comunión y comunicación continua.

Los días 18 y 19 tuvimos el encuentro de las Asesoras Provinciales de toda la Congregación, con la M. Dolores, Marta y Beatriz. En un clima sereno de oración y reflexión, también de comunicación sincera de la situación, logros y dificultades de la Asociación en los distintos países. Nos escuchamos, nos conocimos y llegamos a conclusiones que sin duda orientarán los nuevos pasos. Destacaría dos cosas: el agradecimiento por lo vivido y el entusiasmo, la lucidez y concreción de los pasos a seguir dando.

Pero el Encuentro “grande” y no solo por el número, nos reunimos noventa y cinco personas, fue el de los laicos de España y Portugal, el día 23 de octubre en Madrid. Con el lema “Crecemos como familia” vivimos una auténtica experiencia de familia gozosa, que comparte la reflexión, la oración, la fiesta...¡la vida! Y las ganas de vivirla como laicos de la familia de María Ana. Ellos escucharon a Marta y a Beatriz hablar de su experiencia de hoy y de los orígenes y participaron activamente tanto en el taller de oración de la Divina Pastora, como en el de “Siembra-seguimiento”. Nos dio a todos ocasión de conocernos y conocer más el proyecto de la Asociación, de aclarar dudas y disipar miedos... Contamos con la presencia continua de la M. Dolores, que como Superiora General de la Asociación apoyó con su palabra y su presencia a cada uno de los participantes. La alegría, el entusiasmo y el agradecimiento, por lo vivido y por las luces que cada uno llevaba para continuar el camino son las palabras que resumen mejor el día.

El día 24 el Encuentro estuvo reservado a los laicos que ya han hecho su compromiso de España y Portugal, ellas, con Marta y Beatriz tuvieron ocasión de poner en común sus proyectos de vida y animarse a seguir avanzando como pioneras en nuestro entorno.

El resto de los días se distribuyeron entre las fraternidades de Andalucía, Galicia y Cataluña. Cada una con un estilo distinto, con unas realidades y expresiones a veces muy diferentes, pero con el mismo aire de familia que nos ha hecho constatar que realmente lo somos.

El 30 volvimos a Madrid, nos reunirnos con la M. General para hacer la evaluación y con las hermanas del Consejo General, aprovechando todo el tiempo disponible.

...Muchos rostros, sonrisas y abrazos. Hermanas de muchas comunidades, laicos de muchos grupos... algo impensable hace tan solo cinco años. Palabras sinceras y Palabra compartida desde la vida con su dureza y su alegría, presencia sentida y hecha a base de detalles...

Hemos vivido muchas cosas impagables que tampoco se pueden explicar demasiado..."

Extractado de Vinculum (Boletin interno de la Congregación)