Acto
de entrega de la Medalla de Oro de la Ciudad
al
Colegio “Divina Pastora” de Toledo
El día 23 de noviembre de 2004, en la Sala Capitular del Ayutamiento de Toledo, se celebró un acto de reconocimiento a la labor de nuestras hermanas en el colegio de Toledo.
Por la importancia del Acto queremos dejar constancia de las principales pinceladas de mismo, que por supuesto, no recogen quizá lo más esencial: el cariño y el sincero reconocimiento de la ciudad de Toledo y de las hermanas, unas con su presencia en el acto y otras desde la oración y el recuerdo.
I. Apertura del acto
II. Lectura del acuerdo del pleno municipal por el secretario general del ayuntamiento
El Secretario General del Ayuntamiento, Don Jerónimo Martínez García da lectura del acuerdo plenario por el que se le concede la Medalla de Oro al Colegio “Divina Pastora”.
III. Intervención de D. Jesús F. Santos Peñalver, antiguo alumno y padre de alumno.
"Es
para mí un orgullo y satisfacción haber sido designado como ex
alumno y a su vez padre de alumnos, para realizar la Laudatio en este acto promovido
por el Excelentísimo Ayuntamiento de nuestra ciudad, en donde se efectúa
un reconocimiento público de la labor desarrollada por el
Colegio
Divina Pastora como centro de enseñanza durante casi 120 años
en el municipio toledano.
No puedo imaginar Toledo sin el insigne Colegio donde acuden cada día más de seiscientos cincuenta niños y niñas entre tres y dieciséis años. Desde mi infancia recuerdo la existencia en San Miguel de los Ángeles de las Terciarias (como se conoce popularmente a nuestro Colegio). Se encuentra ubicado en el mismo lugar desde 1898 ...
En consecuencia, doy la enhorabuena a las personas que en este acto ostentan la representación del Colegio. Asimismo, agradezco sinceramente a las autoridades municipales, y en especial a nuestro Alcalde, la deferencia de significar el trabajo realizado por el Colegio Divina Pastora, con la medalla de oro de la ciudad, máxima distinción que puede otorga este Consistorio...
Quiero
terminar esta intervención resaltando una vez más que tanto la
Dirección, como los profesores y el personal de administración
y servicios del Colegio Divina Pastora, han demostrado, durante estos ciento
diecinueve años, una gran vocación docente y una dedicación
especial hacia los alumnos, puesto que han pretendido que todos los que han
estado bajo su responsabilidad, adquiriesen los conocimientos mínimos,
mediante una educación personalizada, que me permito resumir en un lema
que seguro que siempre han tenido presente:
“Todos los alumnos, y no sólo los más brillantes, merecen
la pena y se debe trabajar con ellos para que alcancen los niveles mínimos
que permitan su promoción, pues de ello dependerá que se encuentren
en condiciones de afrontar los retos futuros que se les presenten”.
IV. Intervención de la M. Monserrat Bosch Ganduxer, Madre Provincial de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor en representación de la Institución.
V. Entrega de distinciones
El Sr. Alcalde de Toledo entrega la medalla de oro a la Madre Provincial y el pergamino acreditativo a doña Aurora Cabrera Pancorbo, Directora del Colegio “Divina Pastora” de Toledo.
VI. Intervención de Dña. Aurora Cabrera Pancorbo, Directora del Colegio “Divina Pastora” de Toledo.
"Es para mí, y para todos los miembros de la Comunidad Educativa que represento, motivo de gran alegría el recibir la Medalla de Oro de nuestra Ciudad.
Por ello, en nombre propio, y en el de todos los miembros de esta Comunidad Educativa, quiero darle las gracias Sr. Alcalde por el homenaje realizado a nuestro Colegio.
Agradecemos
al Excelentísimo Ayuntamiento, que haya dirigido su mirada hacia a la
acción educativa que hemos desarrollado en nuestra Ciudad de Toledo;
y más en concreto, en el Casco Histórico, en el que siempre hemos
querido prestar nuestro servicio.
Es significativo que en tiempos en los que la labor de los Centros Educativos parece carecer de relevancia social, la Corporación Municipal le otorgue el valor que merece. Estoy convencida que el progreso de los pueblos, la humanización y la apertura a los valores transcendentes se gestan en la educación.
En los últimos años, nuestro Claustro, como respuesta al principio de opción preferencial de nuestra Institución por los más necesitados; ha hecho una opción clara por acoger a alumnos con necesidades educativas especiales, con la intención de proporcionar soluciones a las desigualdades existentes.
También, hemos introducido en nuestro Centro la Cultura de la Mejora Continua, con la implantación de un Sistema de Gestión de la Calidad que ha supuesto un gran esfuerzo de todo el personal. Nunca podremos agradecer suficientemente a nuestros profesores su dedicación y entrega al servicio de los alumnos.
Concluyo mi intervención asegurando nuestro compromiso sincero de favorecer desinteresadamente a esta ciudad. Desde el Colegio Divina Pastora estableceremos estrategias para responder a los retos que vaya presentándonos el siglo XXI, entre los que vislumbramos:
No podemos olvidar que
la ciudad que premia nuestro esfuerzo y dedicación,
ha ocupado los puestos más altos dentro de las capitales más importantes
del mundo. Todavía por sus calles, se pueden observar las huellas de
un pasado plasmado en cada uno de sus recovecos y esquinas. Sus espacios rezuman
un entresijo de culturas, que van formando cada uno de los latidos de su pasado
imperial. Es una satisfacción y un honor, por tanto, recibir de manos
de su mayor representante, esta medalla de oro. Y lo que más alegría
nos produce, es pensar, que con nuestra tarea diaria, hemos aportado un grano
de arena para hacer más grande esta Ciudad".
VII. Intervención de D. José Manuel Molina García, Alcalde de Toledo.
El
7 de junio de 1886 la Corporación Municipal
de Toledo celebraba sesión plenaria en esta misma Sala Capitular. Entre
los asuntos que habían de debatirse figuraba una solicitud formulada
por la Comunidad de Religiosas Terciarias de San Francisco, en la que se pedía
al Ayuntamiento una concesión gratuita de agua para su establecimiento
en el número 7 de la calle de San Bartolomé. La instancia estaba
suscrita por la madre Sor Inés Lloveras, superiora de la Comunidad, argumentado
dicha petición para poder cumplir con los fines de la Congregación
que eran la asistencia domiciliaria a los enfermos pobres y la educación
de los jóvenes desamparados. Los concejales del Ayuntamiento aprobaron
concederles un cuartillo de real fontanero de agua gratuita.
Cuando se formuló esta petición ante el Ayuntamiento de Toledo, la Comunidad hacía un año que se había establecido en nuestra ciudad de la mano de la Madre Fundadora, Ana María Mogas, quien llegó a la capital tras ser requerida por doña Rafaela Ramírez.
Quienes me han precedido en el uso de la palabra ya han glosado los inicios de esta fundación, que como todas las de la Madre Mogas tenía como objetivo cooperar en la extensión del Reino de Jesucristo mediante la educación y el cuidado de los enfermos. La primitiva Congregación, que se ubicó en una casa de alquiler en el número 11 de la calle de Santa Eulalia estaba integrada por las madres Josefa Grau, Josefa Antonia González, Pastora Leiva y sor Ignacia Carricas. Siguiendo el ejemplo de la Fundadora, la Comunidad se creó bajo el signo de la pobreza, al amparo de suscripciones mensuales entre las familias más caritativas de la ciudad y limosnas de autoridades y entidades. Entre éstas últimas figuraba la concesión gratuita de agua antes relatada.
El vigente Reglamento de Honores y Distinciones de nuestro Ayuntamiento, con el fin de premiar en su justa medida, actos méritos, servicios extraordinarios, especiales realizaciones y actuaciones de todo orden, contempla una serie de honores y distinciones, entre los que figuran la Medalla de la Ciudad. Ésta, en su categoría de Oro, está reservada a premiar destacadas y extraordinarias actuaciones merecedoras de público y general aplauso. No cabe duda, que cumplir más de cien años dedicados a la enseñanza y educación de los toledanos, es una actuación ejemplar que merece no sólo nuestro aplauso, sino una cerrada y calurosa ovación...
A diario cuantos venimos a trabajar a este Ayuntamiento contemplamos desde las ventanas de nuestras oficinas el tránsito de los alumnos y alumnas del Colegio "Divina Pastora", que por los aledaños de nuestras Casas Consistoriales van y vienen camino de sus aulas y sus hogares. Su presencia, caracterizados por su uniforme azul y gris, o con polo blancos en verano, forma parte esencial de la vida cotidiana de este singular rincón de nuestro Casco Histórico.
En
estos ciento veinte años dedicados a la enseñanza, en vuestras
aulas se han formado miles de jóvenes toledanos, fundamentalmente chicas,
que aún conservan muy gratos recuerdos de ese período formativo...
Los millares de toledanos que se han formado en vuestras aulas y que hoy eligen vuestro proyecto educativo para la formación de sus hijos, saben que en vuestras aulas se cultivan unos valores esenciales que son seña de identidad de las Terciarias: sencillez, cercanía en las relaciones personales, responsabilidad, admiración y respeto por la naturaleza y la vida, justicia y solidaridad con los más necesitados, alegría y fraternidad, promoción de la paz, o igualdad' desde la diversidad. En definitiva, una alternativa clara y coherente en el ámbito de la enseñanza basada en principios confesionales católicos.
En
nombre del Ayuntamiento de Toledo, de todos mis compañeros de Corporación,
expreso nuestra más cordial felicitación a todos los miembros
del equipo directivo, docente, alumnado, padres, administrativo y laboral del
Colegio "Divina Pastora"…
Señora directora del Colegio "Divina Pastora", Madre Provincial,
reciban la más sincera enhorabuena de la Corporación Municipal
y de la ciudad de Toledo por este reconocimiento, que expresa la admiración
y respeto de todos los toledanos por esta apasionante aventura educativa iniciada
por la Madre Mogas en 1885 y cuyos frutos se recogen hoy generosamente multiplicados".