Presentar a Maria Ana, es dar a conocer no solo quien fue esta persona sino también lo que significó su paso por el mundo.
Ella es una de esas grandes figuras, que por el modo de irradiar a su alrededor la bondad, y por el impacto que causan en cuantos los rodean, dejan una huella imborrable en la historia.
Maria Ana, fiel al seguimiento de Jesús, vivió amando y pasó por la vida haciendo el bien.
En su corta trayectoria histórica, con su modo de vivir nos enseñó que la felicidad y el sentido de su vida está en el cumplimiento de la voluntad de Dios y en la entrega generosa de la persona al hermano.
En María, Madre del Divino Pastor, encontró el apoyo y el modelo en su peregrinar.