Asumiendo la llamada de la Iglesia, poniéndonos a la escucha de nuestros hermanos los hombres, los más pobres y necesitados, y dentro de nuestro deseo de CREAR LAZOS, desde el compromiso la Defensa de la Vida, surgió nuestro Proyecto “Lazos de solidaridad”. Nos ha unido la búsqueda de la justicia, la paz y la solidaridad y nos ha comprometido a todos en torno a un Proyecto que ensancha nuestros horizontes y amplía nuestras fronteras.
Sabemos que el Proyecto “Lazos de solidaridad” es mucho más que una estructura o un cauce institucional en la que unos dan y otros reciben... o por lo menos quiere ser más que eso. Por ello, es necesario que antes de hacer balance tengamos presente nuestra trayectoria.
¿Desde qué actitudes trabajamos?
La solidaridad está en la raíz de nuestra forma de ser y actuar. Es expresión concreta de la vivencia del amor a todos... Así nos lo confirma la práctica cotidiana de María Ana Mogas, nuestra Fundadora.La solidaridad requiere un corazón con capacidad de ver, de sentir con las necesidades del otro, de caminar a su lado y apoyarle en sus esfuerzos de superación.La solidaridad, al estilo de María Ana, nace de un corazón que “no puede ver sufrir a nadie” y que aprende a mirar el mundo desde aquellos que nos necesitan, “descubriendo a Dios en los signos de los tiempos y situándonos ante la realidad de nuestra época”.
La solidaridad supone ofrecer a nuestros hermanos nuestro ser con un estilo de vida sencillo y significativo, siendo mensajeras del Amor de Dios que pacientemente espera en el hombre. Esto supone una actitud de humildad para acoger al Espíritu que se manifiesta en las realidades concretas de aquellos con quienes vivimos.Breve historia:
En 1995, con motivo y como fruto de la Beatificación de Nuestra Madre Fundadora, va tomando forma una cierta “estructura” que tiene como finalidad coordinar, por un lado, la tarea de los Colegios, Hospitales, Comunidades, personas particulares... de España, Portugal e Italia en favor de los pueblos menos desarrollados y, por otro, los Proyectos y solicitudes que parten de nuestras Hermanas en misiones.
Lo que en un principio fue una simple y sencilla tarea de coordinación con la que se intentaba dar respuesta, a las necesidades que urgían desde Perú, Argentina, Venezuela, Chile, Benin, Bolivia, Angola y Moçambique donde estábamos presentes, así como al creciente trabajo de nuestras Hermanas en España, Portugal e Italia a favor de nuestras Misiones..., en 1997, a la par que va creciendo la conciencia social de Cooperación al desarrollo, con la creación de numerosas ONGD’s... nuestros “Lazos de solidaridad” van empezando a caminar
dentro de esa misma estructura y mentalidad si bien no podemos considerarnos todavía una ONGD.
Una Comisión hace un seguimiento de la tarea de Ladesol y marca posibles cauces de futuro, asentando las bases desde criterios que han buscado fidelidad al Evangelio, a la doctrina de la Iglesia, a nuestro Instituto y a las necesidades de nuestra sociedad.
En todo momento, la Comisión ha buscando mantener vivo el espíritu de “solidaridad” desde criterios de justicia, manteniendo la lucidez necesaria para no convertir el trabajo de Ladesol en una simple distribución y control de recursos.
Ladesol es o quiere ser mucho más. Quiere ser un espacio de participación donde avivemos los valores de nuestro carisma conscientes de que uno de los valores que han caracterizado el tejido vivo de nuestra vida ha sido el de la solidaridad, vivido de múltiples formas a lo largo de estos 150 años de existencia.
De ahí que Ladesol haya intentado ofrecer no sólo información sino pautas de reflexión y de formación en esta dinámica de la solidaridad que busca la creación de “estructuras de caridad” combatiendo de este modo las “estructuras de pecado” existentes en nuestro mundo.
¿Cuáles son nuestras características?
- Personalidad jurídica: la que le da el propio Instituto de Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor.
- Transparencia, imparcialidad y eficacia en la gestión. No pretendemos ganancia ni material, ni de prestigio personal o grupal.
- Una presencia real en la sociedad: a través de nuestras obras y de todos aquellos que colaboran con nosotras.
- Mantener vínculos solidarios con el Tercer y Cuarto Mundo: nuestra presencia en medio de
los pueblos y ambientes más necesitados es nuestra mejor carta de presentación, pero no podemos olvidar que nuestro objetivo es construir el Reino de Dios, tendiendo “lazos de fraternidad”. Sólo se ama de verdad lo que se conoce...
- Desarrollar programas efectivos de actuación en el campo de la acción social, que cuenten con su justificación documental, programación, seguimiento y evaluación correspondientes, alejándonos de toda improvisación.
- Expresar y generar conciencia crítica y solidaridad en el seno de las comunidades y en nuestro ámbito de acción pastoral.
- Capacidad de movilizar recursos personales (voluntariado) y económicos (donativos y aportaciones).
- Una infraestructura: al menos una hermana dedicada a tiempo parcial o completo y posiblemente ayudada por voluntarios, contando también con la dotación de los medios materiales y económicos mínimos para poder desarrollar su tarea.
- Desarrolla una estructura democrática en la toma de decisiones.
- Fuentes de financiación son: campañas, donaciones, subvenciones...
¿Cuál es nuestro Objetivo prioritario?
Promover el desarrollo de los pueblos desde las propias culturas, valores y potencialidades, en aquellos lugares del Tercer y Cuarto Mundo donde estamos presentes.
Con nuestras acciones, ¿qué buscamos?
Fomentar el desarrollo de los pueblos del Tercer y Cuarto Mundo donde estamos presentes, en base a la justicia social, entendiendo el “desarrollo” como:
no dependiente y sostenible, es decir, que posibilite que las personas beneficiaria de nuestras acciones puedan seguir llevando adelante los Proyectos de Desarrollo sin necesidad de nuestra tutela constante;ue tenga en cuenta el impacto ecológico que produce y responda a las necesidades y expectativas reales de los pueblos en los que se va a aplicar; que no se limite a lo económico ni a las estructuras, sino que atienda a todas las dimensiones de los hombres y mujeres a quienes evangelizamos.Promover acciones de ayuda, solidaridad, promoción, cooperación al progreso, etc... de aquellos más necesitados a los que las Instituciones gubernamentales no alcanzan a cubrir.
Propiciar una cultura de solidaridad que promueva:
la dignidad del hombre y la mujer como criterios de valoración de todas las cosas, la conciencia universal, la ciudadanía mundial, la participación en la familia humana, el disfrute de la diferencia, el reconocimiento de la riqueza del mestizaje, la interculturalidad, la austeridad y la sencillez, frente al consumismo y el despilfarro, el respeto a la naturaleza, la relación armónica con el medio ambiente, la construcción de la Paz justa y duradera, la reconciliación y el diálogo, la resolución no violenta de los conflicto.
Buscar y facilitar información necesaria sobre la manera de elaborar y presentar los proyectos así como de las posibilidades de financiación de los mismos.
Prestar ayuda en la confección material de los proyectos en el aspecto técnico y en cuanto a la presentación adecuada.
Presentar los proyectos, según los casos, a las Agencias subvencionadoras u otras ONGD’s adecuadas al tipo de proyecto correspondiente con el fin de conseguir más fácilmente su financiación.
Crear, confeccionar y/o producir material de sensibilización para nuestras comunidades y ámbitos de acción pastoral.
Informar periódicamente sobre las actividades que realiza (memoria semestral y anual y balance económico).
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Y, ¿qué tipos de proyectos atendemos?
LADESOL trabaja en tres tipos de Proyectos:
Proyectos Asistenciales: comedores, vasos de leche, ayuda alimentaria, ropa, etc.Proyectos de Desarrollo: en el ámbito educativo, de la salud, de promoción de la mujer, promoción agrícola, medios de comunicación, etc.Becas o apadrinamientos: preferentemente para alumnos de primaria y secundaria, favoreciendo de modo especial a las mujeres.